domingo, 15 de junio de 2014

El Alt Berguedà oculto entre en las sombras del tiempo


Dentro del Camí dels Bons Homes que parte del Santuario de Queralt cerca de Berga, uno puede encontrarse bellos parajes como este. Un pueblo abandonado a la sombra de una roca que funcionaba como abrigo natural de las pocas casas que todavía se vislumbran.

En la actualidad el pueblo está completamente abandonado a su suerte, y salvo una casa que parece actuar como refugio, el resto está en ruinas. Poco o nada queda de ese esplendor del que gozó gracias a los trabajos en la minería.

El lugar también es frecuentado por los amigos de lo oculto, buscando huellas de crímenes sin resolver. Sucesos que en ningún caso se han podido corroborar.

Sus cerca de 1700 metros de altura, lo convierten en uno de los pueblos abandonados más altos de toda la península. Sus gentes debieron de soportar temperaturas extremas en invierno.

Sin duda llegar hasta sus casas es una gran aventura que nos hace adentrarnos en los viejos caminos del Alt Berguedà.


 El Camí del Bons Homes nos invita a hacer una parada en el camino.


Primavera en el Alt Berguedà



Un arco es lo único que queda de este edificio que nos da la bienvenida.



La vieja roca que abriga el pueblo abandonado de Peguera.





Diferentes vistas generales del pueblo, con las nubes amenazando a tormenta.







Los muros del viejo cementerio.




Diferentes estampas del valle y las casas derruidas.




Diferentes edificios muestran unas vistas inmejorables de la montaña.













Estancias interiores y exterior de lo que parece un refugio de montaña. El único edificio que se encuentra en pie y en funcionamiento.

























 Diferentes fotografías de los edificios y el entorno.




Numerosas caídas de agua se pueden ver desde el camino







 Regresamos por el camino en dirección al coche.






Las montañas del Alt Berguedà nos dicen adiós.






domingo, 1 de junio de 2014

El castillo olvidado

Hoy os presentamos una de las ruinas menos conocidas de la sierra del Montmell, y que aunque su acceso no es difícil, si que lo es encontrar las carreteras y caminos correctos para llegar a la pequeña cima sobre la que se eleva.Rodeado de urbanizaciones y de laberínticas calles, algunas de ellas incluso de tierra, llegar a sus paredes es tan interesante o más que la historia que custodia.El castillo posee el mismo nombre que Marmellar, el misterioso pueblo abandonado. Si uno levanta la vista, podrá observar la torre de la iglesia y el solitario ciprés de su cementerio.Según los datos históricos la zona estuvo bajo el dominio del Islam hasta mediados el siglo X. En documentos del año 1023 ya se hace referencia al castillo. Al igual que ocurrió con el castillo de Montmell, esta fortificación perteneció a la orden del Temple, hasta que pasó a manos de la corona en el siglo XIV.Una vez sorteada una dura cuesta que salva un fuerte desnivel en unos pocos metros, el visitante tendrá ante sí un pequeño recinto amurallado y una ermita de origen románico.

¡Esperamos vuestros comentarios!

Reponiendo fuerzas en el merendero cercano

                El GPS no hacía más que llevarnos por caminos impracticables para el coche
Carteles indicadores que parecen no llevar a ninguna parte
La amenaza de lluvia se añade a los problemas de encontrar el castillo

Urbanizaciones semi-abandonadas rodean las laderas del castillo



                                 Estamos ya enfilados atravesando la riera de Marmellar.
Cartel indicador del siglo pasado
Pequeños habitantes vigilan las ruinas
El camino parece ser fácil, pero nos espera una senda con un fuerte desnivel
             Las murallas se muestran desafiantes. La atmósfera parece sacada de Transilvania






 La flora del lugar presenta una gran exuberancia

 Las paredes parecen desafiar la gravedad tras siglos de historia

El interior de la ermita románica, totalmente mimetizada con la roca.
Vistas desde la roca
 Extraños artilugios abandonados


 Emprendemos la bajada con las primeras gotas sobre nosotros